¿Quién ayer domingo salió a comprar el diario? ¿A quién le llega por suscripción a la casa? Bueno, ten la seguridad que ya formas parte de una especie en extinción. Este tradicional medio de comunicación no sólo tiene su URL, sino que tienen sus propios blog y usan twitter para comunicar sus noticias.
Es tan rápido el proceso del cambio… de papel a digital, que lo que se pensó que en 30 años iba a suceder se ha ido acotando a pensar que en menos de una década, sin fin sucederá.
Hay que entender que así como cambió el negocio de la música (algunos sellos luchan por la vieja escuela), el negocio de la prensa en papel ha cambiado para siempre. Sólo sobrevivirán aquellos que sean capaces de adaptar su negocio a Internet. Para un Nativo Digital, comprar un pedazo de árbol muerto, donde la noticia es de ayer y no se puede hacer ningún clic ni interacción alguna, posteando conversaciones de valor, no tiene ninguna gracia. Hoy los diarios se leen no solo en los portátiles, sino que en los iPhone o Blackberry y el futuro digital está en esas herramientas de comunicación, que ya dejaron de ser un simple celular.
Preocupante en ver una alta cantidad de Diarios Digitales, que continúan manteniendo un modelo comunicacional 1.0, prácticamente igual a las primeras experiencias en Internet que datan del lejano 1995.
Hoy, el lector digital ya no quiere noticias filtradas por una línea editorial filtrada, ni una agenda política establecida, con una participación prácticamente escasa. Muchos se preguntarán al leer estas líneas, si resulta apropiado leer en una pantalla las noticias, dejando de lado el modelo de lectura más reflexiva que da el papel. Hay muchas dudas, muchas conjeturas, lo que sí se sabe, es que el modelo digital de comunicación está revolucionando los viejos esquemas y el debate está establecido.
Por ahora, no es malo ir guardando algunos diarios. Yo todavía tengo algunos con noticias históricas de los ´80 y ´90 en una bodega… tratando que el polvo no envejezca una pieza que a esta altura, ya resulta de arqueología.



